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VALOR: LA FRATERNITAT
Somos hermanos de la misma mano
Som germans d’una mateixa mà

Hoy todo el mundo habla de la Solidaridad. La Solidaridad es uno de los Derechos Humanos de tercera generación. La solidaridad tiene como sustento la libertad, la igualdad y mira hacia la justicia. Este término es la versión contemporánea de la Fraternidad como forma de relación entre los hombres. Un deseo y forma de vida de los hermanos y hermanas que siguen a San Francisco de Asís.
La fraternidad es un valor teologal. Para el hombre de fe todo viene de Dios. Los seres creados tienen una vinculación especial con el Creador. Lo que hace que entre las criaturas haya una relación de hermandad porque Dios así lo quiso. Dios envío a su Hijo al mundo. Jesús fue también hombre y nos habló de hermandad y de amor. Un amor en hermandad está llamado a ser signo entre sus seguidores.
La fraternidad es un valor franciscano. Francisco vivió el Evangelio de tal manera que se le unieron hermanos y hermanas (“el Señor me dio hermanos, nadie me mostraba qué debía hacer, sino que el Altísimo mismo me reveló que debía vivir según la forma del santo evangelio”). Se trataban con cariño, cuidaban a los leprosos, se corregían mutuamente y cuidaban de las iglesias, estaban dispuestos a dar la vida por los demás, evitando ofender de cualquier modo al hermano. Se acogían y se perdonaban. No reclamaban nada como propio, eran generosos y daban de buena gana a quienes les pedían. Muchos al verles pensaban en los primeros cristianos, mientras que otros se reían de ellos y hasta los trataban como locos. Pero el grupo comenzó a crecer. Francisco fue nombrado por el Papa responsable del grupo y escribió para sí y para sus hermanos, presentes y futuros, una forma de vida (Regla). Francisco nombraba “madres” a algunos hermanos que tenían el cometido de acoger a los demás, cuidar de ellos y enseñarles el evangelio. El resto de los hermanos eran “hijos”, y tenían que escuchar y aprender de las madres y ayudarse entre ellos. Cada cierto tiempo se invertían los papeles. Trabajaban en lo que podían y si no había posibilidad de trabajar pedían limosna y repartían con los pobres. El santo de Asís enseñó al mundo a ver la huella del paso de Dios por el mundo en todo lo creado. De tal manera que da el nombre de “hermano” y “hermana” a todo lo que existe. Y eso se refleja en el Cántico de las Criatura; el primer escrito en italiano:
            Loado seas por toda criatura mi Señor,
            y en especial loado por el hermano sol;
            …Y por la hermana luna de blanca luz menor,
            … Y por la hermana agua preciosa en su candor;
            … Por el hermano fuego que alumbra al irse el sol,
            … Y por la hermana tierra que es toda bendición…

Se trasluce aquí un modo distinto de “estar en el mundo” y no “sobre las cosas”, sino junto a ellas, como hermanos y hermanas. De ahí que él y sus hermanos trataran con respeto a todos los hombres, animales, plantas y hasta las piedras.
La fraternidad es un valor educativo. Todos somos iguales ante la Ley, tenemos derecho a la educación, somos ciudadanos, vecinos, conocidos… Y entre nosotros las relaciones se sustentan en la “humanidad” y la “convivencia”.
Durante este año, debemos concienciar a la comunidad educativa de que el valor de la Fraternidad nos ayuda a tratarnos con respeto, tolerancia y caridad. A convivir y a trabajar por un mundo más fraterno.
Todo aquello que compartimos y lo que regalamos repercute en bien de todos. El bien que hacemos repercute en cada lugar del mundo y el bien que dejamos de hacer favorece la insolidaridad.
Por eso, en nuestros colegios, vamos a convivir este año potenciando la solidaridad con aquellos que no tienen las posibilidades que nosotros.